Por: Marco A. Peralta

Es importante cuestionarnos muchas tradiciones, investigar acerca de ellas y su origen, ya que algunas de estas no son ciertas o están parcialmente tergiversadas, y son utilizadas para hipnotizar masas de gente, este es el caso de la virgen de Guadalupe, conocida mundialmente, principalmente en México, quien supuestamente se le apareció en 1531 al indio Juan Diego, lo cual no se ha podido demostrar, siendo este personaje también un mito; mito que fue canonizado en 2002 por  el Papa Juan pablo II.

A pesar de que algunas de las supuestas pruebas de su aparición en el cerro del Tepeyac en México han sido refutadas por científicos e incluso sacerdotes católicos, hay gente que insiste en inventar evidencias para demostrar que sí existió.

Muchos años antes, en el siglo XIII, en la provincia de Extremadura en España, el español Gil Cordero descubrió una pequeña imagen islámica parecida a la virgen María en el río Guadalupe. El nombre del río “Guadalupe” tiene influencia islámica, ya que proviene de la palabra árabe “guadale” que significa “río” y “lupo” que en latín significa “lobo”.

La imagen era de madera, color marrón oscuro encima de una luna creciente, símbolo del Islam. Se había perdido cientos de años ya que fue escondida en la invasión “mora” a España en el 711 DC. Por lo tanto no es que la virgen le haya “revelado” su nombre (Guadalupe) a Don Bernardino (supuesto tío de Juan Diego), sino que en realidad es el nombre del río donde fue hallada la figura.

Este hallazgo fue visto como señal de Dios y el rey Alfonso XI en 1338 mandó a construir un templo en el lugar donde fue hallada, la imagen fue dada a conocer como “Nuestra señora de Guadalupe”.

En 1495, Cristóbal Colón envió 550 nativos del recién “descubierto” continente Americano a España, y ya que estas personas eran parecidas a la imagen de Nuestra Señora, el rey y la reina de España declararon “protectora de los indios” a esta virgen. Esta figura comenzó a obtener feligreses rápidamente ya que también fue vista como prueba de que la expulsión de los moros había sido la voluntad de Dios. Uno de sus devotos era Hernán Cortés, que siempre llevaba una imagen de ella en su bandera.

Cortés trajo la imagen de esta virgen en 1521 con su conquista al estado mexica, incluso se utilizó como justificación para la invasión, con la versión de que la virgen los apoyaba para “cristianizar a los paganos”. Los aztecas tenían en el Tepeyac un templo a la madre Tonantzin Koatlikwe (que representaba a la Tierra), el cual los españoles destruyeron para sustituirlo con el de la virgen de Guadalupe. Para los españoles Guadalupe representaba a María la “madre” de Dios y  para los indios, Tonanztin representaba la madre tierra.

El supuesto evento de la aparición de la virgen de Guadalupe está desgraciadamente influenciado por razones económicas y políticas. Un pueblo engañado por cuestiones políticas cae fácilmente en el engaño.

Cuenta la historia que en diciembre de 1531 se le apareció una virgen llamada Guadalupe al indio Juan Diego, y le pidió que fuera a buscar al fraile Fray Juan de Zumárraga que era entonces primer obispo de la Nueva España y le pidiera que le construyera un templo en el cerro del Tepeyac. Juan Diego fue y le dijo esto al obispo, y éste no le creyó, le pidió una prueba de tal evento. La primer pregunta sería: ¿Por qué no se presentó la virgen al propio Zumárraga? Hubiera sido más lógico hacerlo con el propio sacerdote y no con simple campesino. Como Zumárraga no le creyó, la virgen le dijo que cortara unas flores y se las llevara al obispo. Así lo hizo el indio y al hacerlo se dieron cuenta que la imagen estaba grabada en el ayate del indio. Zumárraga no cuestionó si el indio la había pintado o era un milagro.

Esta es la historia que se ha difundido y que durante siglos el pueblo mexicano ha creído. Los verdaderos hechos históricos son los siguientes:

  1. La pintura original fue pintada en 1550 por el indio Marcos de Aquino por órdenes de Fray Alonso de Montufar. El mismo manto está firmada por Marcos Cipac de Aquino en un sermón escrito por Fray Francisco de Bustamante en 1555. Marcos Cipac de Aquino habría sido un indígena nahuatl y uno de los más destacados pintores de la Nueva España en los primeros años de la conquista de México. El mismo nombre «Marcos Cipac de Aquino» no se encuentra registrado en ningún documento o escrito de época colonial (1521-1821). Bernal Díaz del Castillo menciona a un «Marcos de Aquino», el cronista indígena Juan Bautista menciona a un «Marcos Cipac» en sus anales históricos. Bustamante dice «Marcos», y solo él relaciona a ese misterioso indio con la factura de la imagen guadalupana. No está demostrado ni que «Marcos de Aquino» y «Marcos Cipac» sean el mismo, y no está demostrado que fuera él o alguno de ellos el indio a quien Bustamante se refería. Por otro lado, el sermón de Bustamante que menciona a «Marcos» fue conocido solamente en 1888. Antes de ese año nadie mencionó jamás a «Marcos» relacionado con la Virgen de Guadalupe.

El 08 de septiembre 1556, el sacerdote franciscano Francisco Bustamante denunció el culto de Guadalupe, declara: «Si estamos tratando de destetar a los indios lejos de la idolatría, ¿por qué obligarlos a adorar a la Virgen de Guadalupe, cuya imagen fue recientemente pintada por el indio Marcos?»

    Para ese entonces no había mención alguna de ninguna aparición. El propio Bustamante acusó a Montufar de divulgar falsos milagros de la virgen de Guadalupe, quien más tarde se retractó de sus mentiras milagrosas. Se conserva un documento escrito donde Fray Francisco de Bustamante de 1556 donde declara al virrey que el manto fue pintado por Marcos  Aquino.

  • Un evento de tal naturaleza debió causar gran asombro tanto nacional, como mundial. Lo curioso es que nadie se enteró. Ni el propio Fray Juan de Zumárraga. Los personajes que documentaban crónicas como Bernal Díaz del Castillo, Diego de Durán, Bernardino de Sahagún,  Gerónimo de Mendieta, y Fray Toribio de Benavente, conocido como Motolinía, quien fungió como historiador de la Nueva España, vivió en México de 1524 a 1569  y en el libro “Historia de los indios de la Nueva España”, nunca mencionó el milagro guadalupano. Motolinía nunca se enteró del mito. Hubo cero documentación del acontecimiento.
  • El cerro del Tepeyac era donde los indígenas adoraban a todos sus dioses. Curiosamente, el 12 de diciembre se celebraba en el cerro del Tepeyac a la madre de todos sus dioses, la diosa Tonāntzin. En la cultura y mitología mexica es el término con que se designaba a distintas deidades femeninas, principalmente CoatlicueCihuacóatl y Teteoinan (madre de los dioses)
  • La virgen de Guadalupe no era un nuevo nombre, puesto que así se llamaba la virgen  de Hernán Cortés. Virgen de Guadalupe de Extremadura.

     Y aunque existen varias advocaciones marianas bajo el título de Virgen de Guadalupe, la primera de ellas, cronológicamente, es la Guadalupe extremeña (1326), provincia de Cáceres (España), donde se encuentran las raíces devocionales primigenias.

Quien construyó el templo del Tepeyac fue Hernán Cortés quien lo dedicó a su tierra natal. Cuando construyó el templo nunca mencionó la aparición de la virgen a Juan Diego.

  • Fray Juan de Torquemada franciscano nacido en España, de los grandes historiadores que vivió en el valle de México en ese tiempo escribió el libro Monarquía Indiana, en donde dice: “Nuestros primeros religiosos en el Tepeyac edificaron una iglesia a la madre de Dios en su advocación extremeña (o sea de Extremadura) la virgen de Cristóbal Colón y de Hernán Cortés, nuestra Sra. de Guadalupe. Nunca menciona ninguna aparición.
  • La propaganda y promoción del culto comienza en 1648 el sacerdote Miguel Sánchez es el  auténtico autor intelectual del mito de la Guadalupana. En 1648, el padre Miguel Sánchez decidió sacar provecho de la imagen, escribiendo un libro titulado «La imagen de la Virgen María.» Fue en este libro que el mito moderno de «la Virgen» nació.Tenía una gran motivación para hacerlo. Durante la época de 1630 la iglesia católica amasaba grandes fortunas en los templos de la virgen de Zapopan y de San Juan de los Lagos en Nueva Galicia, hoy estado Jalisco; sin embargo en la capital no tenían tales peregrinajes de tal magnitud. Los franciscanos tuvieron que crear un mito fabuloso para no quedar atrás y según ellos evangelizar a los capitalinos. ¿Por qué el padre Sánchez hizo la historia? Debido a que el templo de Tepeyac estaba perdiendo dinero. Todos los sacerdotes querían ser enviados a la iglesia de San Juan de los Lagos, donde la venta de copias, indulgencias, limosnas, y el número masivo de peregrinos hizo a la iglesia muy rica. Estos beneficios obtenían los sacerdotes en Nueva Galicia. Ellos estaban envidiando lo que tenían dichos sacerdotes y necesitaban algo que pudiera atraer a más gente a su iglesia, crear el mito de una virgen morena. La pequeña iglesia en Tepeyac había pasado desapercibida durante casi un siglo, pero cuando el libro del padre Sánchez salió publicado, la historia del «milagro» se extendió rápidamente y creció incrustado en la conciencia de los mexicanos. La Iglesia en Tepeyac no sería pobre otra vez.

El pequeño templo del Tepeyac y la pintura estaban ya olvidados, entonces en 1648 al padre Miguel Sánchez se le ocurrió la magnífica idea de atraer a grandes peregrinos para amasar grandes limosnas con el mito inventado de la aparición del Tepeyac. Los católicos dicen que el primer gran trabajo documental sobre la Virgen de Guadalupe lo escribió en 1648 un sacerdote diocesano, Miguel Sánchez (1596-1674), natural de la Nueva España: Imagen de la Virgen María, Madre de Dios de Guadalupe. Milagrosamente aparecida en la ciudad de México. Celebrada en su historia, con la profecía del capítulo 12 del Apocalipsis.  Por desgracia, y mucho desconocimiento de la Biblia,  dicho sacerdote Sánchez, alegorizó y usó falsas doctrinas al decir esto. El capítulo 12 de Apocalipsis menciona lo siguiente:

(Apocalipsis 12:1-2) Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

No es una mujer de manera literal, sino una representación simbólica de Israel, que también se representó en el AT como prometida y esposa de Dios. (Isaías 54:5-6) Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. 6Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.

    En Apocalipsis aparecen otras tres mujeres simbólicas: 1) Jezabel, quien representa el paganismo (2:20), 2) la mujer vestida de púrpura y escarlata  (17:3-6) que representa a la iglesia apóstata, y 3) la esposa del Cordero (19:7) que es el símbolo de la iglesia verdadera.

El hecho de que esté “vestida del sol” alude a la gloria, la dignidad y la posición exaltada de Israel, el pueblo de la promesa que será salvo y recibirá de Dios un reino. La imagen de la luna bajo los pies es una posible descripción de la relación de pacto que Dios mantuvo con Israel, ya que las nuevas lunas se asociaban con la adoración.

(1 Crónicas 23:31) y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los días de reposo, lunas nuevas y fiestas solemnes, según su número y de acuerdo con su rito, continuamente delante de Jehová.

Las doce estrellas representan las doce tribus de Israel. Israel es representado con frecuencia como una madre a punto de dar a luz, anhelando la llegada del Mesías para destruir a Satanás, el pecado y la muerte, así como para inagurar su reino eterno.

El mismo sacerdote escribió lo siguiente: “Del mismo modo que la Mujer del Apocalipsis tiene «un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada» (versículo 6), las tierras americanas son ese paraíso preparado por Dios para su madre: «Nuestra prodigiosa mujer luciendo a un mismo tiempo todas las luces y bajándolas a su tierra quiera fundar en ella un nuevo paraíso. Desempeño de aquestos piadosos pronósticos sois vos esclarecida señora, María Virgen y soberana Madre en vuestra imagen milagrosa de Guadalupe».

Veamos lo que dice la Palabra de Dios:

(Apocaipsis 12:6) Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.

Este pasaje se refiere a que Dios protegerá a Israel de Satanás al suministrarle un escondite en el desierto durante el ataque del anticristo en el tiempo de la Gran Tribulación. 1260 días es el punto medio de la tribulación, tres años y medio en donde el anticristo rompe su pacto con Israel, detiene el culto y los servicios del templo, coloca en su interior la abominación desoladora y devasta toda Jerusalén (11:2). En ese tiempo muchos judíos huirán para salvar su vida (Mt 24:16). Dios los preservará durante los últimos 1260 días que corresponden a la segunda mitad de la Gran Tribulación.

Todo lo que dijo el sacerdote Sánchez, es contrario absolutamente a lo que enseña la Biblia. Este “santo” señor lo único que buscaba era sacar provecho de la ignorancia de un pueblo indocto e ignorante. El problema es que hasta la fecha, cuatro siglos después el pueblo continúa creyendo las mentiras y falsas doctrinas de este supuesto sacerdote.

  • Fray Servando Teresa de Mier uno de los revolucionarnos independentistas en 1794 declaró públicamente que el cuento de la Guadalupana era falso por lo cual fue exiliado y se le prohibió a perpetuidad el ejercicio de la enseñanza, la enunciación de sermones o la realización de confesiones y fue despojado de su grado de doctor.
  • En 1751, el arzobispo Rubio comisionó al famoso pintor Miguel Cabrera, un católico fanático, para retocar la pintura. Con el fin de consolidar la idea de que la imagen era un milagro, Cabrera publicó un libro en 1756 titulado «estadounidense Marvel.» Pero no todos estaban convencidos de las elevadas demandas de Cabrera, y en 1787, José Ignacio Bartolache se encargó de examinar el «milagro» de la imagen. Ayudado por un grupo de pintores especializados, Bartolache descubrió que la imagen había sido «muy retocada y estaba cubierta de manchas y que en algunos lugares se está desmoronando debido al efecto de los hongos y la humedad.» Además de esto, el grupo llegó a la conclusión de que la divina imagen fue: el trabajo de más de un artista, no se hizo en tela de maguey, sino en manta de palma fina.
  • En 1883 Don Joaquín García Icazbalceta, historiador católico por encargo del arzobispo  Labastida  realizó una investigación a fondo sobre el cuento de la Guadalupana en donde descalificó todos los argumentos utilizados por los obispos que defendían para afirmar esta historia. Todos los supuestos documentos para reafirmar esta historia no existen porque eso nunca sucedió. En su informe al Arzobispo, Icazbalceta declaró que «Con todo mi corazón, yo esperaba que este milagro demostraría ser un gran honor para mi país resultaría ser cierto, pero “no” me parece que lo sea. Si nos obligan a creer y proclamar los milagros que han ocurrido, también tenemos prohibido publicar su falsedad». Por cierto, después que Izcalbaceta murió, la Iglesia católica tenía a un historiador jesuita que escribía un libro para refutar lo que Izcalbaceta había escrito. El resultado fue el «Álbum histórico de la Virgen de Guadalupe», que tenía 25 pruebas sin valor, indemostrables y largas ya desacreditadas «pruebas» de apariciones de la Virgen. Entre las «pruebas» presentadas en el álbum estaban diferentes historias que describen el evento, y fechas que no coinciden con los eventos descritos.
  1. La pintura que se venera hoy en día en el Tepeyac no es la pintura original pintada por Marcos de Aquino. Como prueba es conveniente ver las alitas con la bandera tricolor verde blanco y rojo del ángel que sostiene a la virgen. ¿Cómo puede ser si la bandera tricolor aún no existía? Aún no existía México como país 300 años antes de que la bandera mexicana existiera. La pintura original fue sustituida por la actual en 1895 por el padre Plancarte, esto quedó documentado en el Universal del 3 de diciembre de 1895. Este hecho produjo tremendo escándalo social pues en la pintura original la virgen aparecía con una corona y en la actual desapareció la corona, Plancarte dijo que era otro milagro. En 1895 la pintura estaba deteriorada más allá de la reparación y el padre Antonio Plancarte ordenó que se cambiara con uno nuevo. En la declaración de Plancarte se puede leer en el 03 de diciembre 1895 asunto de El Universal. Sin embargo, cuando la nueva imagen se puso en su lugar, los sacerdotes hicieron un descubrimiento sorprendente: ¡Los artistas habían omitido completamente la corona que reposaba en cabeza de la «La virgen»! En un intento de encubrir este error, la iglesia declaró que la corona había desaparecido milagrosamente, y los fieles a la imagen en realidad se lo creyeron. Este total evento sórdido se registró en gran detalle en el libro «Ecos de la quinta del olvido», que fue publicado en 1900 por el obispo Eduardo Sánchez Camacho.
  1. Hay que aclarar también que el ayate está hecho de Ixtle, y tiene un tiempo de vida de 10 a 20 años, y el hecho de que un ayate pueda durar casi 500 años no tiene explicación. Se descubrió que el ayate de Juan Diego no era de Ixtle, sino de lino y cáñamo, el cual sí es mucho más duradero. Otras versiones manejan que es de algodón crudo.
  1. Además, el ayate por el frente mide 172 cm x 103 de ancho, demasiado grande para un indígena de esa época, que normalmente medían en promedio 1.60 metros, y el ancho de su cuerpo no debía rebasar los 50 cm. Otro detalle es que la parte de atrás del ayate, el que corresponde a la espalda, no está. Si tomáramos en cuenta la parte de la espalda, Juan Diego debía haber medido más de 2 metros.
  1. El obispo Eduardo Sánchez Camacho  obispo de Tamaulipas denunció en 1895 el fraude guadalupano y la sustitución de la pintura original. Por haber dicho esto, fue obligado a salir del país. Antes de morir escribió un libro llamado: “Ecos de la quinta del olvido” en donde dice que es falso que se presentara la virgen en el Tepeyac. Él escribió lo siguiente: “Serví cuarenta años a esa iglesia romana, siempre con aprobación y elogios de mis superiores. Vine de obispo a Tamaulipas y aquí se eclipsó mi estrella. No creía no creo en la Aparición de la llamada Virgen María en el Tepeyac. Jamás apoyé ni protegí a un clérigo indigno: y cuando fui Obispo, perseguí a los clérigos hipócritas, a los inmorales e indignos, como el criminal más vulgar, sin creer no sostener el falso principio de que son los ungidos del Señor, y de que, por eso, nadie puede castigarlos ni tocarlos siquiera”.
  1. En 1947 y 1973 la pintura de la virgen fue restaurada por Antonio Flores Gómez, esto salió en el diario del Proceso 1343 en donde dijo: “Antes de mí ya le habían dado retoques a la imagen, eso lo noté y estoy seguro que otros lo hicieron después de mí”

Flores Gómez dijo lo siguiente en la entrevista que le hicieron: “Inmediatamente me dije cuando vi los estragos: ‘Éste es causado por la humedad, éste otro por los hongos que hay en el ambiente, éste de acá es un repinte. En fin, la Guadalupana tiene las descarapeladuras de cualquier obra humana.

Cuando le preguntaron: ¿Es, en definitiva, una obra pintada por un ser humano? Sí, por supuesto, es la obra de un artista, no es producto de ningún milagro ¿Dónde queda entonces Juan Diego, en cuya tilma, supuestamente, se estampó milagrosamente esa imagen? Eso sí quién sabe, ni los historiadores han podido darle un apoyo histórico. Pudo haber existido ese indígena, pudo ser una persona de carne y hueso, como nosotros, pero de que la Virgen de Guadalupe imprimió su imagen en la tilma, a mí me consta que eso no es cierto”

  1. En 1982 el ex-abad de la Basílica de Guadalupe Guillermo von  Schulemburg Prado, solicito al restaurador José Sol Rosales, quien determinó que era una pintura de muy mala calidad en donde a la Guadalupana no le pintaron las uñas. Schulenburg escribió con honestidad al Vaticano diciendo que la pintura era un fraude.

“De acuerdo con un análisis científico realizado en 1982, la imagen de la virgen de Guadalupe que se venera en el Tepeyac no es producto de un milagro. Es la obra de un artista anónimo, de mediados del siglo XVI, y está pintada no en un ayate, sino sobre tela de algodón. Las autoridades del Vaticano optaron por mantener oculta la información. El libro “La búsqueda de Juan Diego” de Manuel Olimón Nolasco da a conocer estos valiosos datos.

  1. En pleno proceso de canonización de Juan Diego, el 14 de mayo de 2000, el peritaje técnico volvió a enviarse al Vaticano, esta vez al monseñor Tarcisio Bertone, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe. A él se le comentó: “Tenemos un juicio crítico serio y confiable, por la capacidad de las personas que lo hicieron, de que nuestra imagen guadalupana es una pintura de tipo europeo que se remonta más o menos a la mitad del siglo XVI. Enviamos a vuestra excelencia una copia de dicho juicio, resultado de una amplia observación directa a la pintura, observación muy reservada hecha por nosotros. (La imagen de la virgen ha sido sometida a toda clase de estudios, con las técnicas más avanzadas, con resultados contradictorios entre unos y otros, por lo que no se ha podido establecer una verdad científica sobre su origen y estructura).

   En dicha carta se le expone enttre otros datos, lo siguiente:

Carta a Monseñor Tarcisio Bertone

14 de mayo del año 2000

A. S. E. Mons. Tarcisio Bertone, S.D.B.

Arzobispo Ementante Vercelli

Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Ciudad del Vaticano

Excelencia Reverendísima:

“En efecto, la primera narración de las apariciones de la Virgen Santísima a un indio llamado Juan Diego se dio a la luz en el año de 1648, escrita en castellano por un sacerdote llamado Miguel Sánchez, el cual trata de justificar su veracidad en forma muy confusa, sin aportar realmente ningún documento ni de la tradición oral ni tampoco escrita, ya que la referida aparición habría acontecido 117 años atrás”. Repetimos, que nos sigue preocupando profundamente para la credibilidad de nuestra Iglesia ese empeño en llevar a los altares, no sólo de la Iglesia de México, sino también de la Iglesia universal, a un personaje cuya reali­dad histórica sigue siendo —para decir lo menos— fuertemente dudosa, ya que no han podido llenar el silencio de 117 años que existe entre el supuesto hecho sobrenatural acontecido en 1531 y la narración del mismo, que se imprimió por primera vez en náhuatl en el año de 1649, y en castellano, como decíamos, en el año de 1648, por no existir la tradición oral ni la documentación escrita, queriendo llenar ese vacío histórico con una serie de afirmaciones que no son más que un círculo vicioso, porque se da por hecho lo que deben demostrar, y confunden la existencia del «culto guadalupano» en México, el cual ciertamente existió desde la segunda mitad del siglo XVI, con la tradición de las apariciones de Nuestra Señora a un humilde indio de ínfimo nivel de estrato social. Ya que en los capítulos VII, VIII y IX del libro antes citado, El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego, al examinar la recopilación de los documentos indígenas, de los documentos españoles y de los documentos mixtos hispano-indígenas, lo único que se puede probar en ellos —repetimos— es la existencia del culto guadalupano. A Juan Diego y a las apariciones las encontramos a partir de mediados del siglo XVII, como decíamos, en los famosos llamados «cuatro Evangelistas».

Y volvemos a insistir: toda esa documentación indígena e hispánica, incluyendo varios anales y códices, es meramente repetitiva y ha sido perfectamente examinada por varios autores muy confiables, tanto contemporáneos como antiguos, los cuales concluyen que históricamente no puede probarse el Acontecimiento Guadalupano.

A pesar de la verdad dolorosamente obvia, de que «La virgen de Guadalupe» es un simple engaño preparado por Miguel Sánchez para recaudar fondos, sigue siendo uno de los más reconocibles y símbolos venerados de México. Por desgracia millones de mexicanos que han sido engañados convergen en la basílica de Tepeyac para perder su tiempo, energía, dinero y recursos con la esperanza de que «la virgen», les conceda el milagro o les de la paz eterna.

Afortunadamente, no todos los mexicanos siguen cayendo en el engaño, pues se han dado cuenta de las mentiras que crearon esos vivales desde hace más de cuatro siglos.

El verdadero problema está fraguado realmente por el enemigo de Dios, Satanás, quien usó al sacerdote Miguel Sánchez para difundir este tremendo engaño fraudulento y hacerle creer a un pueblo ignorante que no conoce la Palabra de Dios, que realmente hubo una aparición milagrosa. Este sacerdote se aprovechó de la idolatría del pueblo para hacer una continuidad de la misma idolatría al adorar a la virgen.

A este sacerdote se le olvidó revisar lo que dice la Biblia en relación a la idolatría y de no usurpar el único lugar que le corresponde al único y verdadero Salvador nuestro Señor Jesucristo. Veamos lo que dice la Palabra de Dios.

(Éxodo 20:3-5) No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

Todos los falsos dioses (santos, vírgenes) están en oposición al verdadero Dios, y el culto o adoración a los mismos es incompatible con el culto a Dios. Cuando se viola este Mandamiento se hunde en confusión religiosa.

Dios prohíbe toda intención de representarlo con el uso que Él haya hecho. Esto no censura la expresión artística, sino la absoluta censura a la idolatría y de la falsa adoración. El culto de representaciones hechas por el hombre era nada menos que aborrecimiento del verdadero Dios.

Analicemos otra cita:

(1 Timoteo 2:5-6) Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

Esto se refiere a alguien que interviene entre dos partes para resolver un conflicto o para ratificar un pacto. En ninguna parte de la Biblia menciona que la virgen sea la mediadora, eso simplemente es un terrible invento de la religión católica. No han considerado que ofende al Señor elevar a la virgen María a un lugar igual a Jesús. No existe otro camino de salvación que no sea por medio de Jesucristo.

Debemos adorar únicamente a Dios.

Veamos otro pasaje:

(Juan 2:4) Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere

La virgen María quería que su Hijo hiciera un milagro en las bodas de Caná,  pues el hecho sugiere que la boda seguramente era de un familiar de María o amigo cercano de la familia y por esta razón ella le pide al Señor que haga el milagro. Entonces, Jesús le responde de esa manera. Aquí podemos preguntarnos varias cosas: ¿Por qué si María era la virgen no convirtió ella misma el agua en vino?, ¿Por qué le pidió a su Hijo que él lo hiciera?. Jesús cumplía la agenda divina decretada por Dios antes de la fundación del mundo. ¿Por qué los cinco discípulos que los acompañaban (Andrés, Simón Pedro, Felipe, Natanael y Juan) no hicieron el milagro? Esto nos enseña que Jesús es el Mesías Salvador y que solo Él merece la honra y la gloria, y ningún otro hombre o mujer.

Otro pasaje también nos enseña lo mismo:

(Mateo 12:46-50) Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. 47Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. 48Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 50Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Aquí tenemos que aclarar dos cosas: la identidad de los hermanos y el lugar de María. Los católicos niegan que María haya tenido más hijos después de Jesús. Sin embargo, aquí está muy claro que María tuvo otros hijos. Por eso dice que Jesús fue el Primogénito, no dice Unigénito. El punto clave también es el lugar de María, Jesús pone a su madre a un nivel igual a todos los demás que son discípulos. Jesús dice que su verdadera madre es aquella que hace la voluntad de su Padre.

Jesús amaba a su madre y tuvo cuidado de dejar a Juan encargado de ella poco antes de morir. Aún así, Jesús no la eleva a un nivel superior a los otros fieles para ser venerada por ellos.

Espero haber podido aclarar el misterio de la virgen de Guadalupe y el grave engaño que se fraguó en ese tiempo, pero sobre todo deseo que quienes lean este artículo puedan reflexionar y no seguir engañados por las mentiras y engaños del diablo, y que de esta manera, puedan exaltar al único Dios verdadero, a nuestro  Señor y Salvador Jesucristo.

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